En 1991, con la primera promoción de bachilleres Jóvenes Solidarios y como homenaje a la periodista fallecida Diana Turbay, quien fuera cofundadora y miembro Consejo Directivo de la Fundación, nació este programa con el propósito de dar un auxilio a aquellos graduandos con un nivel académico y espíritu solidario sobresalientes. Los becarios tienen la opción de ingresar a la educación superior ya sea a nivel profesional, técnico o tecnológico; como ocurrió con esta joven que pudo continuar su educación superior y ahora sueña con replicar la formación en valores en su comunidad y entre los que serán sus próximos alumnos. Al igual que ella, un total de 397 jóvenes se han beneficiado de esta oportunidad.
Desde pequeña, había soñado con terminar sus estudios de bachillerato y luego poder ingresar a la universidad. “La Fundación trabaja con jóvenes de estratos 1 y 2 que somos los que menos tenemos la oportunidad de acceder a la educación, porque este es un derecho que lamentablemente no lo tiene todo el mundo. (...) Nosotros nos presentamos a cualquier universidad, sea pública o privada, pagamos la matrícula y solicitamos la beca y eso va a un comité” comenta, “(...) pasamos el recibo de pago y el pénsum de la carrera que queremos estudiar para que luego decidan si nos aprueban el auxilio.”
“Al principio yo quería estudiar Pedagogía Infantil pero muchas de las universidades que tienen este programa no ofrecen la jornada nocturna. Como necesitaba trabajar y estudiar para pagar mis estudios empecé a buscar otras opciones junto con Nancy Hoyos, la Directora del Programa y encontré la Licenciatura en Preescolar en CIDE.” Su experiencia en esta organización fue una de las razones que la motivaron a optar por esta carrera pues le encantan el trabajo con niños y especialmente con comunidades.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario